Mitos:

¿El pollo tiene hormonas esteroideas?

Mito
Este debe ser uno de los mitos que peor le hacen a la nutrición. Es común escuchar y responder si el pollo posee hormonas en cada consulta. Es diario atender a madres asustadas por creer que el pollo tiene hormonas, siendo este un motivo suficiente para disminuir o hasta a veces evitar el consumo del mismo.
Un estudio realizado en el 2014 por la Sociedad Argentina de Nutrición concluyó que los pollos no tienen hormonas derribando un mito histórico.
El primer paso de este estudio fue analizar toda la bibliografía científica disponible para evaluar si existen evidencias que avalen la creencia de la utilización de hormonas en los pollos, con el objetivo de acelerar su crecimiento natural.
Los resultados de esta búsqueda realizada no hallaron bibliografía a nivel nacional o internacional que avale la aplicación de hormonas a los pollos.
El segundo paso fue evaluar que pensaba parte de la población argentina acerca de que si el pollo es un alimento saludable y que si el mismo posee hormonas.
Para esto la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) realizó dos encuestas: una a 116 médicos y otra a 1.034 pacientes. En la realizada a médicos clínicos, oncólogos, mastólogos, ginecólogos, pediatras y endocrinólogos, el 79,3% consideró al pollo como un alimento saludable. A su vez se encontró que 19 médicos (16,4% de la muestra) manifestaron no recomendarlo a sus pacientes. Entre los médicos que no lo aconsejaron, sólo 14 encuestados fundamentaron su respuesta por creer que tiene hormonas agregadas. En la encuesta realizada a pacientes, la mayoría 816 pacientes (78,9%) consideró al pollo como un alimento saludable, mientras que 185 pacientes (17,9%) refirieron que piensan que no es un alimento saludable; de éstos, 125 pacientes (67,6%) creían que el pollo tiene hormonas agregadas.

Para analizar si el pollo tiene hormonas se creó un Programa de Control de Residuos Contaminantes e Higiene de Alimentos de origen Animal (CREHA animal) y un Sistema de Alerta y Seguimiento (SAS).
Este programa, que funciona desde 1995, se rediseñó basándose en la inocuidad alimentaria, y cuenta con la aprobación de los servicios sanitarios de la Unión Europea y de los Estados Unidos, entre otros países.

El CREHA Animal basa su control en la aplicación de un plan de muestreo para detectar sustancias o microorganismos que superan los valores permitidos en los productos destinados al consumo humano. Este plan cubre todos los productos de origen animal y vegetal, y controla -por muestras tomadas al azar y analizadas en laboratorios privados de la red SENASA- la existencia de residuos directos o indirectos que pudieran existir como, por ejemplo, hormonas, plaguicidas fosforados y clorados, antibióticos, anabólicos y metales pesados, entre otros.
Luego de analizarse todas las pruebas el SENASA declara: Se puede observar que en ningún caso se han hallado valores “excedidos”. Por lo anteriormente expuesto y en función de los planes de análisis y sus resultados, es que desde el sitio institucional de SENASA la autoridad reconoce que: “Las aves para consumo nunca reciben sustancias hormonales de ningún tipo, por lo tanto, es una equivocada creencia popular que carece de respaldo científico”
Con respecto a este mito el Ministerio de Salud de la Nación, en el Manual Operativo de Evaluación Clínica Mamaria, aclara: El crecimiento extremadamente rápido de los pollos de engorde es muy fácil de explicar y entender a través del mejoramiento genético, con el que se logran estos niveles de productividad. Por ende, los pollos NO CUENTAN CON NINGUNA SOBRECARGA HORMONAL y, además, es una carne blanca por lo que debe incluirse en toda dieta equilibrada.
En la actualidad, la Resolución 447/200443 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, “prohíbe el uso de productos veterinarios anabolizantes naturales, sintéticos o semisintéticos con acción androgénica, estrogénica o progestágena con fines de promoción del crecimiento, en animales destinados a la producción de alimentos para el consumo humano”. Por su parte, SENASA, en cumplimiento de las normas de la OMS y bajo la reglamentación del CODEX Internacional cumple con el objetivo de detectar la presencia de residuos químicos y contaminantes en alimentos de origen animal y vegetal de su competencia, con la finalidad de minimizar los riesgos y contar con un nivel adecuado de protección al consumidor.

Entonces porque el pollo no tiene hormonas
En principio, no es necesario dado al corto período de crianza, el rápido crecimiento del pollo que alcanza el peso de faena entre los 42 y 45 días de vida. Esto desestima fisiológicamente la respuesta a la aplicación de hormonas. Existe evidencia de que el mecanismo de acción de los anabólicos hormonales es indirecto, es decir, actúan sobre el “eje somatotrópico del crecimiento”
Ya que se trata de un animal muy joven, el pollo presenta durante todo su período de crianza un “eje somatotrópico de crecimiento” muy activo, con niveles muy altos de somatotropina y somatomedinas circulantes, así como de expresión de receptores IGFRI en los tejidos periféricos. Esto torna prácticamente imposible lograr una respuesta, estimulando iatrogénicamente un sistema que se encuentra trabajando a su máximo potencial.
Es por esto que las hormonas no causan efectos androgenicos de crecimiento. La administración de hormonas estrogénicas no generaría un crecimiento mayor en los pollos. El crecimiento es una combinación extremadamente compleja de funciones metabólicas, que depende de un amplio conjunto de señales neuroendocrinas.
Aparte el costo sería altísimo y nunca sería redituable.

Fuente:
Sandro Murray R y col. Hormonas exógenas en carne de pollo. Revisión Actualización en Nutrición Vol. 15 Nº 3 Septiembre de 2014: 63-76 ISSN 1667-8052.

Ariel Pokard Lic. en Nutrición M.N. 8346 -Alimentación aplicada al deporte


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